Abrimos los ojos y estamos ante el mundo de luz,
cerramos los ojos y estamos ante el mundo de la oscuridad.
Si abrimos correctamente los ojos del maúm,
no hay lugar que no sea la Tierra de Buda.
Si nos despertamos de nuestro Hanmaúm, nuestro maúm de hoy.
Es el hoy eterno, el Día en que Buda vino al mundo.






